Cómo educar niños independientes

La regla de oro

La regla de oro para criar niños independientes es: “No hagas a tu hijo nada que pueda hacer solo”. Esto desde que son bebés. Si le acercamos el juguete que intenta alcanzar o le levantamos cuando está dando sus primeros pasos le estamos privando de la satisfacción de conseguir las cosas por sí mismo, la base de la construcción de una buena autoestima. En cuanto sean capaces de hacer algo por ellos mismos hay que dejarles que se ejerciten. Aunque tarden una eternidad, aunque no lo hagan perfectamente; lo importante es que adquieran destrezas para ir mejorando cada día. En el desarrollo de los niños hay “ventanas de oportunidad” que podemos aprovechar para avanzar en autonomía. Por ejemplo, a los dos años y la etapa del “yo solo” son muchas las pequeñas cosas que podemos ir enseñándoles poco a poco.

 

Déjale tomar decisiones

No estamos hablando de que decida a qué colegio ir, sino pequeñas cosas en el día a día que le harán sentirse importante y aprender las consecuencias de sus actos. Alrededor del año, podemos darles a elegir entre dos opciones que nosotros hayamos seleccionado previamente (por ejemplo, manzana o pera de postre o la camiseta azul o la roja). Cuando son más mayorcitos, pueden tomar decisiones y tienen que aprender a responsabilizarse de sus consecuencias.

Por ejemplo, si nos pide ir en bici, tiene que entender que tiene que responsabilizarse de ella y no decir que la llevemos nosotros si se cansa a mitad del paseo. Explicarle bien que si no cumple con su parte, la próxima vez que nos lo pida no le dejaremos que la saque. Como se ve, no se trata de dejar al peque que haga lo que le venga en gana, sino de enseñarle responsabilidad, por lo tanto los límites son parte fundamental de este tipo de crianza.

 

Dejarle resolver conflictos

Muchas veces los padres intervenimos antes de la cuenta y no dejamos que los niños resuelvan los conflictos por sí mismos. O nos vemos en la obligación de actuar de jueces ante la más mínima disputa. Sin embargo, el hecho de tener un encontronazo y buscar la manera de arreglarlo, ceder o simplemente entender que unas veces se gana y otras se pierde son valiosos aprendizajes. A menos que la discusión haya subido de tono y haya que intervenir, mejor esperar o al menos ayudarles con preguntas a que ellos mismos resuelvan el problema.

 

Todos colaboramos

Otra forma de criar niños independientes es enseñarles desde pequeñitos que en casa todos colaboramos. Prácticamente desde que son bebés pueden “ayudarnos” con las tareas domésticas: meter o sacar la ropa de la lavadora, llevar su plato a la mesa… Al principio es un juego y, cuando crezcan, les hará sentirse importantes que les asignemos una tarea concreta que solo ellos pueden hacer, como regar las plantas o darle de comer al perro.   

 

 

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Juegos de coordinación para niños de tres años

La motricidad gruesa es la habilidad para mover adecuadamente los músculos de su cuerpo, mantener el equilibrio, la agilidad, fuerza y velocidad en sus movimientos. Esto no solo es fundamental para garantizar un desarrollo físico saludable, sino que está estrechamente relacionado con la adquisición de habilidades y aprendizajes posteriores. Fomentando la adquisición de estas destrezas de una manera lúdica estaremos ayudando a nuestro peque en su desarrollo. Ofrecemos unas cuantas ideas fáciles (en solitario y en grupo) para ayudarle a desarrollar la coordinación.

 

Yincana en el salón

Con cinta adhesiva de color, marcamos el recorrido en el suelo: guardar el equilibrio, sortear obstáculos por encima, por debajo o rodeándolos, dar una voltereta, pasar por debajo de la mesa… o cualquier prueba que se nos ocurra. Cuando los niños ya se sepan el recorrido al dedillo el juego cambia: ahora se trata de recorrerlo en el menor tiempo posible.

 

El juego de las sillas

Un clásico de los cumpleaños de antes. Solo hace falta colocar en círculo una silla menos que el número de niños que haya y poner a funcionar la música. Cuando ésta se para, todos los peques corren a sentarse y el que se queda sin silla es eliminado. En este tipo de juegos competitivos podemos encontrarnos con que los niños no son capaces de asumir que han perdido y, o bien se pillan una rabieta, o bien tienen comportamientos inadecuados como empujar. Hay que tener en cuenta que todavía son muy pequeños y no son capaces de manejar la frustración. El papel de los padres en este tipo de juegos es el de árbitro. Podemos intervenir, por ejemplo, asegurándonos de que todos ganen alguna vez, que haya premios para todos o que el que gane no “chinche” al resto.

 

Jugar a ser modelos

Caminar con un objeto encima de la cabeza sin que se nos caiga es un ejercicio buenísimo, a la vez que súper divertido para los niños. Podemos empezar con un objeto fácil, por ejemplo, un cojín, para luego ir aumentando la complejidad con un libro o un muñeco. Cuando nuestro peque ya domina la actividad, le aumentamos la complejidad proponiéndole un recorrido en el que, por ejemplo, tenga que agacharse en algún momento o sortear un obstáculo.

 

El rey manda

Esta es una actividad para realizar en grupo. Ponemos a los niños formando un círculo y elegimos al que será el rey en es turno. Todos los peques deberán copiar el movimiento que haya realizado el rey (dar una vuelta, tocarse la nariz, dar un salto…) el turno debe rotar para que al final todos ellos hayan tenido su momento de mandar.

 

Jugar con los ritmos

Solo hace falta un equipo de música y canciones lentas y rápidas. Empezamos con ritmos lentos, que nosotros acompañaremos con movimientos también suaves (caminar despacito, mover los brazos, bailar…) poco a poco las canciones irán aumentando de intensidad hasta que al final el ritmo sea frenético, al igual que nuestros movimientos.  

 

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¿Cómo elegir el calzado infantil?

¿Cómo acertar con la talla?

Hay que probárselos de pie y con el tipo de calcetín que lleve habitualmente o sin ellos si es verano. Abrimos bien el zapato, se lo ponemos de manera que su dedo más largo (no tiene por qué ser el gordo) toque la punta y nos aseguramos de que cabe nuestro dedo entre el talón y el final del zapato. Así, el pie tendrá espacio para poderse mover dentro del calzado, pero, al mismo tiempo, estará bien sujeto. Hay que resistir la tentación de comprárselos “crecederos”, porque le restaríamos libertad de movimientos. También hay que asegurarse de que la parte trasera no se sale al caminar. Lo mejor es que le probemos los dos zapatos a la vez y le dejemos un ratito con ellos puestos para ver cómo se mueve o si está molesto.

 

¿Qué modelo elegir?

Los zapatos infantiles deben tener la parte delantera redondeada o cuadrada, pero no alargada como la de los adultos para que no les oprima los dedos. Cuando son pequeñitos, mejor con belcros que con cordones, ya que así pueden aprender a ponérselos y quitárselos solos y no se tropezarán si se les sueltan. Lo ideal es que el zapato tenga un empeine bastante ancho y que sujete bien el pie. Las botas no son adecuadas para niños que dan sus primeros pasos, ya que impiden que los huesos y músculos del tobillo se formen adecuadamente. En cuando a las bailarinas, chanclas y demás, tampoco son zapatos adecuados para el día a día, ya que obligan al pie a hacer un esfuerzo de “agarre” para que no se salgan que es contraproducente. Lo ideal es buscar un modelo anatómico que disponga de una plantilla con la forma del pie (huir de los modelos excesivamente ortopédicos) y que sean lo más flexibles posible (lo sabremos si la parte delantera se dobla con facilidad).

 

Los materiales

Lo ideal es que sean de un material traspirable y natural como la piel. En verano, los zapatos de lona son muy cómodos, pero suelen tener la plantilla demasiado plana, por lo que no se aconseja su uso para todos los días. Lo mismo pasa con las deportivas. Son un buen calzado, pero pueden favorecer la sudoración, por lo que habría que alternar su uso con otros zapatos. Para las suelas, el mejor material es la goma, ya que al ser antideslizante, evitará caídas y resbalones. También hay que vigilar que las costuras internas del zapato no le provoquen rozaduras. Finalmente, recordar que no es bueno que los niños hereden los zapatos de unos a otros, ya que cada persona, con nuestra forma única de cambiar, deformamos los zapatos de una manera concreta y eso puede perjudicar al desarrollo del que hereda.

 

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Nunca obedece, ¿qué hacemos?

Pasa de nosotros

¿Le dices a tu hijo cualquier cosa y se hace el sordo? O te dice que sí y en cuanto te das la vuelta vuelve a hacer lo mismo una y otra vez… Tratar con niños a esta edad en algunos momentos puede ser de lo más irritante porque sabemos perfectamente que están entendiendo lo que les decimos luego, ¿por qué nunca obedecen a la primera? Hay que tener en cuenta que todavía son muy pequeños y, aunque hayan dado un salto de gigante en su evolución, todavía les cuesta aceptar las normas.

 

¿Por qué desobedecen?

Para comprender el comportamiento de nuestros peques, mejor ponernos “en sus zapatos” por unos momentos. Estas son algunas de las causas por las que nuestros hijos a veces no nos hacen ni caso:

  • No tienen nuestra misma agenda: Los adultos vivimos con la cabeza llena de “tareas pendientes”. Sin embargo, ellos viven el ahora. Cuando les decimos veinte veces que se sienten a la mesa a cenar, ellos no tienen en la cabeza que después hay que bañarse, ponerse el pijama, lavarse los dientes, el cuento, lo tarde que se está haciendo… Ellos solo se dan cuenta de lo bien que se lo están pasando e intentan alargar el momento todo lo posible.

  • No nos dirigimos bien a ellos: Es súper desgastante utilizar la técnica del disco rayado y además no suele resultar ser muy efectiva. Los niños pequeños se concentran tanto cuando están haciendo algo que les interesa que les cuesta prestar atención a cualquier otra cosa. Por eso, si quieres que tu hijo te escuche, ponte a su altura, haz contacto visual, háblale despacio y claro (frases cortas y una sola indicación a la vez) y asegúrate de que te ha entendido preguntándole qué es lo que va a pasar.

  • Están explorando los límites: Ese proceso que comenzó alrededor de los dos años de ver “hasta dónde pueden llegar” todavía no ha terminado. Están explorando el mundo y las reacciones de los adultos son parte de ese mundo por descubrir. Por eso no es de extrañar que parezca que nos están poniendo a prueba.

 

Cómo hacer que obedezcan

Lo más importante es tener en cuenta que se trata de un proceso y que, lógicamente, aunque a nosotros nos gustaría que nos hicieran caso siempre a la primera, ese es un objetivo bastante poco realista. Sin embargo, algunas ideas pueden hacer que nuestra convivencia sea más armoniosa:

  • Crear rutinas: Las rutinas que se repiten de la misma forma cada día dan seguridad a los niños. No tienen que estar explorando “a ver qué pasa si…” porque ya saben que, por ejemplo, después del cuento nos dormimos, porque cada día es así y papá y mamá son firmes en eso. Respecto a las normas y límites, lo expertos recomiendan que sean pocas, pero adaptadas a cada edad y que seamos firmes en su cumplimiento.

  • Entender las consecuencias: A esta edad tienen que ir empezando a entender las consecuencias de sus actos. Es importante que se vayan dando cuenta ellos mismos en situaciones cotidianas (por ejemplo, cuando pego los niños no quieren jugar conmigo),pero también, como padres debemos dejarles claro qué es lo que va a pasar si tienen un mal comportamiento (tiene que ser proporcional a su “fechoría”) y, en el caso de que desobedezca, ser coherentes y mantenernos firmes dentro del cariño.

 

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Calendario de vacunas de España

El calendario de vacunas para el 2019 fue aprobado el pasado 15 de noviembre por el Ministerio de Sanidad y los consejeros de las comunidades autónomas, entrará en vigor el 1 de enero, sustituyendo al calendario de vacunas anterior.

En el nuevo calendario se incorporan las recomendaciones para todas las edades, por lo que sustituye al calendario común infantil que había hasta la fecha, también se incluyen las recomendaciones para grupos de riesgo y población adulta.

 

¿Qué enfermedades se previenen con estas vacunas?

El calendario de vacunas 2019 incluye la prevención de catorce enfermedades infecciosas como son:

  1. La poliomielitis
  2. Difteria
  3. Tétanos 
  4. Tosferina
  5. Haemophilus influenzae B
  6. Sarampión
  7. Rubeola
  8. Parotidis
  9. Hepatitis B
  10. Enfermedad meningocócica C
  11. Varicela
  12. Virus del papiloma humano
  13. Enfermedad neumocócica
  14. Gripe

 

¿Qué tipos de vacunas hay?

Hasta el momento existen varios tipos de vacunas según la modalidad de introducción del microorganismo:

  • Vacunas atenuadas: Se componen por el microorganismo vivo pero debilitado. Imita la infección natural, por lo que el sistema inmunológico aprende rápidamente a generar la protección frente al microorganismo. 

  • Vacunas inactivadas: En este tipo de vacunas el microorganismo no está debilitado sino muerto. La desventaja es que es menos efectiva que la vacuna atenuada, y se suele necesitar más dosis para proteger al paciente completamente del microorganismo.

  • Vacunas de subunidades: Este tipo de vacuna se compone sólo por una o varias partes del microorganismo. Al no contenerlo en su totalidad son más seguras y producen menos reacciones a los pacientes.

  • Vacunas de toxoides: Es una toxina sometida a un tratamiento para debilidad la capacidad para provocar la enfermedad. Se realiza porque existen algunas enfermedades que se producen a través de una toxina.

 

Calendario de vacunas 2019

 

A continuación vamos a mostrarte cuál es el calendario de vacunas para el 2019 dividido en varias secciones: bebés, niños, adultos y otros casos.

 

1. Calendario de vacunas para los bebés de 2 a 15 meses:

 

 

2. Calendario de vacunas para niños 3 a 14 años:

 

 

3. Calendario de vacunas para adultos:

 

 

4. Calendario de vacunas para otros casos:

 

Algunas comunidades autónomas tienen previsto ampliar la información y señalar las fechas concretas para la aplicación de las vacunas. Lo más recomendable es asistir previamente a tu centro de salud habitual para asegurar que la vacuna correspondiente se administra en tu centro y en qué periodos.

 

 

 

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Nombres de niño y niña para los bebés que nacerán en 2019

Nombres clásicos

Aunque en las listas de preferidos de los papás siempre se cuelan nombres extranjeros o más actuales, en España seguimos siendo tradicionales y muchos padres seguirán eligiendo para sus pequeños nombres clásicos ya sea por tradición o simplemente por su sonoridad o significado. Entre los niños destacan:

  • Hugo: Este nombre de origen germano significa “brillante, inteligente o perspicaz”.

  • Daniel: Tiene origen hebreo y significa “justicia de Dios”.

  • Pablo: De origen latino, significa “el menor”.

  • Alejandro: Este nombre tiene origen griego y significa “el protector”.

  • Álvaro: Parecido significado tiene este nombre germano que significa “aquel que es el defensor de todos”.

 

Y entre las niñas son populares:

  • Lucía: Significa “mujer que nació al amanecer”.

  • Sofía: Es un nombre de origen griego y significa “sabiduría”.

  • Laura: La palabra deriva de la latina “laurel” y significa “victoriosa” o “coronada con hojas de laurel”.

  • Carmen: Significa “jardín de Dios”.

  • María: De origen hebreo, significa “la amada por Dios”.

 

 

Nombres originales

Pero aunque los nombres clásicos sigan pegando fuerte, se abren un hueco otros menos escuchados. Algunos son comunes en otros países y los importamos o los “españolizamos”. ¿Quieres saber cuáles son?

  • Enzo: Nombre de origen germano que significa “el que es príncipe de sus tierras”.

  • Izan: Podría tener dos orígenes: el hebreo “Êthän” o el verbo vasco “izan”, que significa “ser”.

  • Leo: La palabra es una variante de “león”, que se utiliza para simbolizar la fuerza y el poder.

  • Eric: (también Erik) Procede del nórdico antiguo y significa “gobernante poderoso”.

  • Gael: Nombre celta que significa “el hombre dotado de generosidad”.

  • Noa: Este nombre puede ser usado indistintamente para niños y para niñas, aunque en masculino suele llevar una h al final. Su origen es bíblico y significa “delicia”.

  • Chloe: Viene del griego (es muy usado en Francia) y significa “brote verde en una planta o flor”.

  • Vega: Su origen es cristiano (hace referencia a la Virgen de la Vega).

  • Mia: Diminutivo de María muy usado en países anglosajones y Alemania que ahora hemos adoptado en España.

  • Abril: Poniendo este nombre a nuestra hija recuperamos la antigua tradición romana de nombrar a los recién nacidos por el mes en el que llegaban al mundo.

 

 

De la tele a casa

Los personajes de las series y muchos famosos parecen que formaran parte de nuestras vidas de tantas veces que los vemos a través de los medios. De ahí que los nombres ficticios y reales que eligen sean fuente de inspiración para muchos papás este 2019:

 

  • Vikingos: Esta serie de la BBC ha incorporado a nuestro santoral nombres sonoros como Björn (oso), Ivar (arquero) o Helga (bienaventurada).

  • Juego de tronos: Inspirados en la serie de moda, el año que viene seguirán bautizándose niños llamados Jon (pleno de gracia), Arya (noble) o Sansa (sentar cabeza).

  • Y, ¿cómo no? los famosos siempre siguen las últimas tendencias en cuanto a elección de nombres: Ciro (sol) es el nombre elegido por el futbolista Messi y su mujer para su tercer hijo; Rani (reina) es el nombre indio que le ha puesto kKate Hudson a su tercer retoño o Max (diminutivo de Maximilian “el grande”), es como se ha llamado el tercer vástago de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo.

 

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La obesidad infantil, un problema que crece

Los más obesos de Europa

Las cifras de niños con sobrepeso y obesidad en España son realmente alarmantes. Según el último estudio desarrollado por la Organización Mundial de la Salud, los niños españoles se encuentran entre los más obesos de Europa, concretamente el 40% de nuestros peques sufre de sobrepeso u obesidad (el 19% de los niños y un 17% de las niñas sufren obesidad). Los niños de la cuenca mediterránea son los más afectados y, curiosamente, entre las principales causas está el bajo consumo de frutas, verduras y pescado, justamente productos básicos en la dieta Mediterránea (además del consumo excesivo de dulces y bebidas azucaradas y el sedentarismo).

 

Consejos para prevenir la obesidad

El principal consejo a la hora de brindar una dieta saludable a nuestros hijos es predicar con el ejemplo. De nada sirve que les vendamos los beneficios de la fruta si después de comer lo que aparece en la mesa son natillas y demás postres azucarados. Pero además:

  • Haz bien la compra: La mejor manera de huir de los alimentos poco saludables es no tenerlos en casa. Saca de tu compra semanal batidos, zumos, bollería… y deja estos productos no recomendables para ocasiones especiales como fiestas de cumpleaños.

  • No utilices la comida como premio ni castigo: “Si te comes toda la comida te doy un yogurt de chocolate”. Con estas palabras lo único que estás enseñando a tu hijo es que la comida es lo malo y el postre azucarado lo bueno. ¿Es ese el mensaje que quieres darle?

  • No obligues a tu hijo a comer: Una de las principales causas de la obesidad es que el mecanismo natural de hambre-saciedad está alterado. El cerebro no manda la señal de “deja de comer” a tiempo y por eso ingerimos más comida de la cuenta. Esto ocurre, entre otras cosas, porque desde pequeños nos han insistido en que comamos “una cucharadita más” o en que “hay que acabarse el plato”.

  • Anímale a que haga ejercicio: Los expertos recomiendan realizar de 3 a 5 veces por semana al menos 20 minutos de ejercicio vigoroso y dos o tres veces por semana ejercicio moderado. No estamos hablando de llevar a los niños al gimnasio, se trata de llevar un estilo de vida más activo; por ejemplo dejando aparcado el coche y realizando algunos trayectos andando u organizando planes activos para el fin de semana.

 

 

Recetas saludables:

  • Guacamole: El aguacate es una excelente fuente de grasas saludables, muy beneficiosas para el desarrollo de los niños. Además, les encantará comérselo “dippeando” con trocitos de pan o de zanahoria (no snacks salados). Sólo tienes que mezclar un aguacate con trocitos de tomate y cebolla, un chorreón de limón y unas hojas de cilantro fresco para tener un exquisito aperitivo con sabor a México.

  • Lentejas con arroz: Este “plato de pobres” es nutricionalmente perfecto. Las legumbres aportan minerales como el hierro y son muy saciantes por su aporte en fibra. Al combinalas con cereales se convierte en un plato con proteína vegetal de alto valor, por lo que desplazaríamos el consumo de carne, algo recomendable ya que la dieta de los niños suele pecar en exceso de este grupo de alimentos. Para prepararlas solo hay que poner las lentejas, una hoja de laurel, ajo, zanahoria, pimiento, cebolla y patatas (todo cortado) en agua hasta que las cubra, cocer y después añadir el arroz.

  • Tortilla de merluza con calabacín: El pescado es otros de los alimentos recomendados para la dieta infantil por su contenido en proteínas, vitaminas y minerales. En esta receta, al combinarlo con huevo y verdura estaremos consiguiendo un plato muy completo sin casi nada de grasa. Además, es adecuado para niños a los que les cuesta comer pescado y hay que “camuflárselo”. Sofríe (con una cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra) el calabacín cortado en trocitos y la merluza desmenuzada (si quieres puedes añadir un ajito picado). Después, añade la mezcla a los huevos batidos, sala y cuece la tortilla de la manera habitual.

 

 

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¿Por qué nos imitan?

¿Por qué es importante?

Los niños, desde que nacen, son esponjas. Su objetivo es absorber la máxima cantidad de información posible sobre cómo funciona el mundo y esto es una necesidad biológica: así tienen más posibilidades de sobrevivir. El desarrollo cognitivo es el proceso por el cual el bebé da significado a toda esa información que le llega a través de los sentidos y esto es gracias a la interacción con las personas de su entorno.

Por eso es tan valiosa la imitación, porque les brinda un montón de oportunidades para adquirir y practicar estos nuevos conocimientos. No es de extrañar que vengan dotados “de fábrica” de esa capacidad desde que nacen. ¿Has probado a sacarle la lengua a un recién nacido durante unos segundos? Seguramente te responderá con el mismo gesto.

 

El juego simbólico

Los niños imitan para aprender desde que son bebés, pero es a partir de los dos años cuando empiezan a desarrollar conductas de imitación que reproducen la vida cotidiana o las cosas que ven en la tele.

Primero simplemente imitarán lo que nos ven hacer a nosotros (labores domésticas, mirar el móvil…), después su mundo se irá ampliando y serán capaces de imitar a un médico, a un policía, un superhéroe… más tarde, pueden integrar a otros niños en el juego y asignarse roles diferentes, una experiencia fundamental para ir interiorizando conceptos como el de la empatía.

Puedes estimular a tu hijo para que practique el juego simbólico proporcionándole “kits” de las diferentes profesiones, disfraces… y jugando con el para que la situación sea lo más parecida posible a la realidad.

 

No sólo lo bueno

Ya hemos hablado de lo importante que es para los niños la imitación, pero hay un detalle importante: ellos se quedan con todo, lo bueno y lo malo, lo que queremos y lo que no. Por ejemplo, si queremos que en casa se lea y se coma saludable tenemos que empezar por nosotros mismos. Esto no quiere decir que vayamos a conseguir modelar a nuestro hijo a nuestro antojo, pero sí estaremos sentando las bases para que pueda ir por este camino en el futuro. Sin embargo, los niños también están pendientes de nuestros malos comportamientos.

Si decimos palabrotas o nos ven perder los nervios en medio del atasco ellos también pueden considerarlos ejemplos a imitar. Realmente esto puede ser lo más agotador de ser padre, saber que eres ejemplo y modelo para tu hijo 24 horas al día 7 días a la semana. Cuando el niño empieza a frecuentar otros ambientes diferentes al de su casa también adquiere otros modelos de aprendizaje. Aún así los padres seguiremos siendo por bastantes años el espejo donde se miran nuestros hijos.

 

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Las claves para elegir la mejor silla de coche para tu bebé

1. Que sea compatible con tu vehículo y adecuada para tu hijo

La silla de coche debe ser compatible con el asiento del vehículo en que desees colocarlo, ya que no todas las sillas pueden instalarse en todos los coches ni en todos los asientos.

Las sillas i-Size son directamente compatibles con los asientos de vehículos i-Size, sin necesidad de mirar ninguna lista de vehículos homologados.

Pero si el coche no dispone de estos asientos, la silla no tiene homologación universal o ha sido homologada bajo la normativa UN R44/04, será imprescindible comprobar su compatibilidad en la lista de vehículos homologados.

Lógicamente, también tendremos que comprobar que sea adecuada al peso, la edad y la estatura de nuestro hijo.

 

2. A contramarcha el mayor tiempo posible

Se recomienda que los niños viajen de espaldas a la marcha el mayor tiempo posible, es decir, hasta los cuatro años o incluso más, considerándose extremadamente peligroso que vayan de cara a la marcha antes de los 15 meses de edad. Y es que la orientación a contramarcha es la que mejor puede proteger la cabeza y las vértebras cervicales, aún en desarrollo, en caso de impacto frontal. De hecho, las investigaciones realizadas por la compañía Folksam, por ejemplo, muestran que el riesgo de que un niño fallezca o sufra graves lesiones es cinco veces mayor en una silla de cara a la marcha que en una de espaldas a la marcha.

El fabricante alemán Britax Römer, con más de 50 años de experiencia en el sector, ofrece una amplia gama de sillas que permiten viajar de espaldas a la marcha durante más tiempo. Destaca la SWINGFIX i-SIZE, una silla exclusivamente a contramarcha desde los 40 cm hasta los 105 cm de estatura o 18 kg de peso, es decir, desde el nacimiento hasta los 4 años de edad, aprox.

Pero para aquellos padres que quieran reservarse la posibilidad de poner a sus hijos de cara a la marcha en las etapas más avanzadas (nunca antes de los 15 meses y 76 cm de estatura), Britax Römer también ofrece la DUALFIX i-SIZE. Esta silla comparte las características de rango de uso, seguridad, confort y diseño con la SWINGFIX i-SIZE, pero gira 360º, por lo que, solo si se desea, también puede orientarse de cara a la marcha.

Y para completar la gama y dar respuesta a aquellos padres que demandan una silla para utilizar después del portabebés, Britax Römer también han lanzado las versiones M de estos modelos. Ambas están homologadas para su uso desde los 61 cm hasta los 105 cm de estatura y prescinden del reductor para recién nacidos, pero la DUALFIX M i-SIZE gira 360º, mientras que la SWINGFIX M i-SIZE es exclusivamente a contramarcha.

 

 

3. Máxima seguridad

Evidentemente, una silla de coche tiene que ofrecer la máxima seguridad posible al ocupante y por ello hay que fijarse en las tecnologías que incluyen para proteger al niño tanto en impactos frontales como laterales o traseros.

En una colisión lateral, el peligro para los niños es especialmente grave, ya que la zona de protección del coche es mucho más pequeña. Por ello hay sillas que incorporan sistemas de absorción de impactos laterales, denominado SICT inside en los modelos DUALFIX i-SIZE, SWINGFIX i-SIZE y sus versiones M, o reposacabezas en forma de V, que ayudan a controlar el movimiento de la cabeza.

Y aunque la mejor manera de proteger al niño en un impacto frontal es viajar a contramarcha, las sillas de Britax Römer también incorporan conectores Isofix con sistema Pivot Link, que ayudan a limitar al máximo el movimiento hacia delante del niño, esencial para reducir las lesiones en la cabeza, el cuello y la espalda.

 

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4. Comodidad para los niños

Además de seguro, el niño debe ir cómodo durante todo el tiempo de utilización de la silla. Así, para los primeros meses de vida, es importante optar con una silla con un completo reductor para recién nacidos y que ofrezca una posición más ergonómica y recostada. Pero a medida que crezca, el niño preferirá una posición más incorporada (que también es la más segura) y necesitará una silla que crezca con él y que le proporcione el espacio suficiente para ir con comodidad.

Las DUALFIX i-SIZE, SWINGFIX i-SIZE (y sus versiones M de Britax Römer) ofrecen seis posiciones de reclinación en cualquier edad y orientación, y una barra antivuelco ajustable, que ofrece un 10% más de espacio para las piernas.

5. Y comodidad para los padres

Y para colocar y abrochar al niño de forma cómoda y sencilla, opta por una silla con giro de 90º hacia ambos lados. Seguro que tu espalda lo agradece.

 

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¿Y qué dicen los últimos tests de sillas de coche?

A la hora de elegir la silla de coche, muchos padres consultan los tests que publican entidades como el RACE o la OCU, que han sido llevados a cabo por el club alemán del automóvil ADAC y la organización de consumidores alemana Stiftung Warentest. 

La SWINGFIX i-SIZE de Britax Römer es la silla de coche del mercado apta desde el nacimiento hasta los 4 años de edad, aproximadamente, con mejor puntuación global en estos tests de consumo desde 2015, año en que cambió el protocolo de pruebas, destacando especialmente en el apartado de seguridad. Su versión M, que ha obtenido la misma puntuación, fue la ganadora del último test, publicado en octubre de 2018.

Estas dos sillas cuentan también con el sello Plus Test, una exigente prueba llevada a cabo en Suecia que solo logran pasar algunas sillas de espaldas a la marcha.

Y tanto la DUALFIX i-SIZE como su versión M se posicionan como las sillas con giro de 360º con mejor valoración global en los tests del ADAC. Además, si solo se utilizan a contramarcha, el comportamiento de seguridad es el mismo que de la SWINGFIX i-SIZE. 

Cómo saber si mi hijo tiene un trastorno del lenguaje

¿Qué son los trastornos del lenguaje?

Los trastornos del lenguaje pueden hacer difícil que los niños entiendan lo que las personas les dicen y expresar sus propios pensamientos y sentimientos a través del habla. Estos trastornos pueden ser del desarrollo o adquiridos, que aparecen cuando el niño ha tenido un una lesión neurológica.

Las causas más frecuentes son genéticas (entre el 20 y 40% de los niños las heredan) y en menor medida la nutrición prenatal (si las madres han tomado ácido fólico durante el embarazo) y otros motivos (enfermedad autista, prematuridad…).

 

¿Cómo detectarlo?

Estos son algunos de los criterios que utilizan los especialistas a la hora de evaluar la capacidad lingüística de los niños y ver si puede tener un retraso.

Lenguaje receptivo:

  • A los 15 meses, no mira o señala personas u objetos cuando son nombrados por un padre o cuidador

  • A los 18 meses, no sigue instrucciones simples como “toma tu abrigo”

  • A los 24 meses, no es capaz de señalar en una foto o en el cuerpo cuando una parte del cuerpo es nombrada

  • A los 30 meses, no responde en voz alta o moviendo la cabeza, y no hace preguntas

  • A los 36 meses, no sigue instrucciones de dos pasos y no entiende palabras referentes a acciones

 

Lenguaje expresivo:

  • A los 15 meses, no usa tres palabras

  • A los 18 meses, no dice “mamá”, “papá” u otros nombres

  • A los 24 meses, no usa al menos 25 palabras

  • A los 30 meses, no usa frases de dos palabras, incluyendo frases con un sustantivo y un verbo

  • A los 36 meses, no tiene al menos un vocabulario de 200 palabras, no pide las cosas por su nombre, repite las mismas preguntas hechas por otros, parece haber perdido algunas habilidades de lenguaje o no usa oraciones completas

  • A los 48 meses, a menudo usa palabras de manera incorrecta o usa una palabra similar o relacionada en lugar de la correcta

 

No te agobies

Cada niño tiene sus propios ritmos y la adquisición del lenguaje es un proceso complejo. No hay que agobiarse porque su primo hable desde hace un mes y tu hijo no. Lo que sí puede motivarnos a tomar medidas es que haya una gran diferencia respecto a su nivel de lenguaje respecto a todos los niños de su edad (es algo que no pasa desapercibido; seguramente si va a la guardería nos hubieran avisado sus profesoras).

Lo mejor si tenemos la menor duda es llevarlo a un especialista que lo valorará y nos explicará cómo proceder en caso de que necesite alguna ayuda. También existen recursos públicos a los que recurrir en cada comunidad autónoma. Lo bueno es que, con la ayuda adecuada, muchos de estos trastornos tienen solución.  

 

 

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