Llega la Navidad y nos ponemos en modo busca y captura de regalos tecnológicos o el último juguete de moda. Sin embargo, lo que nunca puede faltar en la lista de regalos de nuestro peque es un humilde juguete de madera. No tienen luces ni botones, pero los niños se benefician del juego con ellos más que de los fabricados con otros materiales. De hecho, en las metodologías más respetuosas con la educación de los más pequeños como Montessori, los juguetes de este material son imprescindibles.

 

Son atemporales

Es curioso ver cómo los niños nativos tecnológicos pueden disfrutar exactamente como antes lo hicieron sus abuelos con un cochecito o algún animal de madera. Lo bueno de que no tengan ni luces ni sonidos es que los niños tienen que utilizar su imaginación. No se trata de “darle aquí a ver que hace” porque el juguete no hace casi nada, son ellos los que tienen que convertirlo en lo que quieran según donde les lleve el juego. Además, la madera es un material mucho más resistente que, por ejemplo, el plástico. Aunque puedan ser un poco más caros a la larga estamos ahorrando porque les durarán mucho más tiempo.

 

Son elementos naturales

Ya se sabe que, durante la primera infancia, los niños tienen que estar en contacto con el mayor número de materiales posible para ir aprendiendo, a través del sentido del tacto, la gran variedad que hay en el mundo. Aunque en el mercado abundan los juguetes de plástico con vivos colores, hay que reconocer que los de madera tienen un encanto especial. Su textura es diferente, huelen diferente y, además, suelen pesar más, por lo que los pequeños tendrán que desarrollar la motricidad fina para manipularlos. En cuando sean capaces de entenderlo, podemos explicarles que ese juguete tan bonito está hecho de la madera que viene de los árboles y que, por tanto, hay que cuidar mucho la naturaleza que nos regala cosas tan divertidas.

 

Bien elegidos, son más seguros

Frente a la fragilidad de otros materiales, la resistencia de la madera es una de sus grandes ventajas. Además, no suelen contener piezas pequeñas que puedan desprenderse ya sea porque los niños las arranquen o porque el juguete se dañe tras algún golpe. Eso si, hay que buscar que sean de la máxima calidad porque, si la madera no es buena, podría astillarse y también hay que asegurarnos de que las pinturas o barnices que lleven no sean tóxicos, ya que es bastante probable que los peques se los lleven a la boca, los muerdan…

 

¿Cuál elegir?

La peonza, el yo-yó, coches de madera, balancines, cuerdas de saltar… forman parte del catálogo de juguetes de madera de toda la vida. Ahora también es común encontrar en algunas jugueterías o librerías infantiles algunos elementos de las pedagogías Waldorf o Montessori que se han popularizado, como el famoso arco iris apilado, puzzles encajables, el árbol musical… Estas navidades, que no se olviden los reyes de estos juguetes tradicionales.

 

 

Si te ha interesado este tema, lee el siguiente artículo:

Leave a comment