¡Bebés al suelo con LuBabymats!

Llega el momento de abandonar los brazos de mamá y empezar a desarrollar la etapa de suelo, en mucho casos esta puede ser una experiencia poco gratificante para el bebé por lo que el suelo debe convertirse en un espacio agradable y seguro donde se sienta protegido y acompañado para que no rechace estar en él.

Las alfombras acolchadas de Lü han conseguido que esta experiencia sea todo un éxito y el suelo se convierta en su juguete preferido.

LuBabymats es un bonito suelo extra acolchado para bebés en cuatro originales colores pastel: gris, beige, rosa y azul baby con originales grabados infantiles en relieve que ayudan a fomentar el desarrollo visual y estimular sus sentidos con diferentes texturas. A su vez, los tonos neutros crean un entorno agradable y sin distracciones visuales que permiten al bebé focalizar la atención en sus juegos y libros.

lubabymats

Segura para el bebé y tranquilidad para mamá y papá.

Las alfombras Lubabymats tienen el Sello de Conformidad Europea CE y han superado exhaustivos controles de calidad antitóxicos con el certificado REACH y EN 71-1:2014 y EN 71-2: 2011 + A1: 2014 en cuanto a Seguridad de los Juguetes y resistencia física y para mayor confianza, Lü Babymats forma parte de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil.

Características de la alfombra:
 

  • Superficie: 161 x 161 cm.
  • Espesor: 15 mm.
  • Certificado CE y Controles anti tóxicos
  • 100% hechas en España
  • Impermeable y fácil de limpiar (Roomba Friendly 🙂
  • Transportable (incluye bolsa porta-alfombras)

 

En cuanto a la limpieza, otro de los temas que trae de cabeza a mamás y papás, la superficie del material es impermeable por lo que la suciedad queda en superficie y es muy fácil de limpiar con un paño húmedo y jabón neutro, incluso para mayor tranquilidad también se puede utilizar otros productos desinfectantes como Sanytol.

Además, la unión en puzzle de las alfombras nos permiten crear un espacio de juego para el bebé a medida, pudiendo crear superficies menores sin utilizar el total de las piezas, así como configurar extensas zonas de juego para fiestas o cumpleaños uniendo dos juegos de alfombras o creando un suelo ajustado a la medida de su habitación. 

Puedes comprar tu alfombra Lubabymats en su Tienda online:

www.lubabymats.com

Y además beneficiarte de un descuento de 10 euros por ser usuario nuestro portal con el código “LETSFAMILY”

Esperamos que os gusten y las disfrutéis con vuestro bebé.

 

Juegos didáticos, los regalos que no pueden faltar el día de Reyes.

Hasta el año

Su día a día consiste en descubrir el mundo y lo hace a través de los sentidos.  Así que a esta edad hay que proporcionarle  juguetes que pueda tocar, coger, chupar… Un gimnasio de actividades es un regalo perfecto. Así dispondrá de un montón de estímulos: sonidos, melodías… ubicados estratégicamente para que desarrolle su psicomotricidad cuando intenta alcanzar los animalitos que cuelgan de los arcos o practica el darse la vuelta sobre sí mismo.

 

De uno a dos años

Esta etapa está llena de importantes cambios evolutivos: dan sus primeros pasos, pronuncian sus primeras palabras… le llamarán la atención los juguetes que le permitan desplazarse de un lado a otro, como por ejemplo los correpasillos (te recordamos que los andadores ya no se recomiendan). Los muñecos también son adecuados para esa edad y pueden ayudarnos a enseñar cómo vestirse, desvestirse o bañarse… A esta edad ya pueden empezar a disfrutar de sus primeros puzles, que les reportarán múltiples beneficios: desarrollar la psicomotricidad fina, les ayuda a distinguir formas, números, colores, animales…, les ayudan también con la coordinación espacial. Su primer juego didáctico puede ser un puzle encajable de madera temático. Conforme vaya aprendiendo, ya podemos ir aumentado el número de piezas.

 

De dos a tres años

Sus habilidades motoras y psicomotrices ya están más desarrolladas y empiezan a poder realizar actividades más precisas como, por ejemplo, los juegos infantiles de construcción. Estos son un básico imprescindible entre los juguetes de todo niño. Los primeros pueden ser sencillos bloques de madera que apilar para luego derribar. Los encajables ya permiten hacer construcciones más elaboradas. Unos y otros aportan múltiples beneficios en su desarrollo: les ayudan a desarrollar la visión espacial y a incorporar conceptos como grande-pequeño, alto-bajo… También desarrollan la agilidad mental y la destreza manual, porque tienen que superar retos como el conseguir hacer su construcción de madera que no se caiga y, además fomentan la creatividad y la autoestima que favorece el juego libre.

 

De tres a cuatro años

Aunque parezca que todavía son pequeños, a esta edad ya pueden tener sus primeros juegos de mesa. Hay mucha variedad: juegos de habilidad y estrategia como Tropical Monkey, juegos de memoria como Family Finger, juegos para desarrollar la motricidad como Ensartables Miniland.

Estos tres juegos lo podemos encontrar en Materialescolar.es con un descuento del 5% (CÓDIGO CUPÓN: LETSFAMILY-5). El descuento es aplicable en todos los juegos de mesa y juegos educativos.

 

De cuatro a cinco años

A esta edad el abanico de juguetes es inabarcable. Ya no hay problemas con las piezas pequeñas y empiezan a ser más cuidadosos con los objetos delicados. Al ser el juego simbólico una parte muy importante de su desarrollo en esta etapa, serán juguetes fantásticos para regalar los sets o disfraces de las profesionales como policías, médico, profesor… Una cocinita, un supermercado o un taller de mecánica les ayudarán perfectamente a meterse en el papel. 

 

Si vas a la cabalgata de Reyes, cuidado con los caramelos

Toneladas de caramelos

Los programas de las Navidades de todos los pueblos y ciudades de España terminan explicando con orgullo cuántas toneladas de caramelos se van a desparramar sobre el público de la cabalgata de reyes. Cuantos más mejor. Frente a este despliegue, cabe preguntarse, ¿pero a alguien le gustan los caramelos? Los mayores pasamos bastante y, para los niños a los que sus padres les dejan comen chuches, desde luego que los caramelos no son los primeros de la lista. Entonces, ¿por qué nos volvemos locos por acapararlos? Todo un misterio.

 

Gritos y golpes

Es un clásico en la cabalgata. Esperar con ilusión hasta que pase tu rey favorito, en quien tienes depositada toda tu confianza para que te traiga el juguete soñado y, cuando lo tienes delante, gritarle que no se olvide de tu regalo. El rey, por supuesto, no te ha oído, pero has llamado la atención de uno de los pajes de su séquito, que inmediatamente te lanza un caramelo, o un puñado de ellos, directamente a la cara. ¿Por qué los lanzan con tanta inquina? ¿No estamos en unas fechas de paz y amor?

 

Los adultos, peor

Si la actitud de los niños tirando a dar desde las carrozas es, cuanto menos, censurable, lo de los adultos peleándose por llevarse a casa bolsas enteras de caramelos es tremendo. Se ponen en las primeras filas y no dejan ver a los niños, se arrastran por el suelo para recoger los caramelos que se les caen a los demás, se empujan y se enfadan si no satisfacen su ansia de dulces… Y ahora, además han añadido a su peligrosa afición un elemento extra: los paraguas al revés, con lo cual ahora también pueden metérselos en el ojo a cualquiera que se les acerque.

 

La salvación

Menos mal que, visto lo visto, en muchas ciudades se han puesto las pilas y han cambiado los caramelos de toda la vida por caramelos de goma o chuches más blanditas. Así nos evitamos denuncias (sí, las ha habido por daños graves causados por un caramelazo mal dado) y si a los niños les da por jugar al tiro al blanco por lo menos la cosa no irá a mayores. Si en tu ciudad la cabalgata sigue siendo a la antigua usanza no te va a quedar otra que llevar al niño con casco. ¡Felices reyes!

 

 

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Propósitos en familia para el nuevo año

Una etapa especial

Muchas veces en Navidad los regalos, las actividades familiares y la locura de las vacaciones nos impiden hacer un poco de reflexión sobre nuestras vidas. Pero eso es precisamente lo que corresponde a estas fechas: valorar lo que hemos hecho bien en el 2018 para volver a repetirlo el año que entra y pensar qué cosas podemos mejorar como familia de cara al nuevo año. Aquí va una lista de propósitos (para mayores y pequeños) que os ayudará a elaborar la vuestra:

 

Para los mayores

  • Tiempo de calidad: Cambiar el tiempo que pasamos con ellos es difícil por los horarios laborales, pero lo que sí podemos es cambiar la forma en la que lo pasamos con ellos. Por ejemplo, si nuestra rutina es llegar a casa cansados y ponerles la tele para que nos dejen hacer las cosas de la casa, eso no es tiempo de calidad con ellos. El propósito es intentar dedicarles un ratito cada día en exclusiva a cada uno de los niños.

  • Jugar con ellos: Seguramente sea una de las cosas que más nos piden nuestros hijos, que juguemos con ellos, ¿Cuántas veces les dices que sí? Hay padres a los que se le hace cuesta arriba jugar con sus hijos, pero siempre se puede recurrir a preparar una sesión de manualidades, hacer galletas, un experimento científico… Internet ofrece un montón de ideas para hacer con los peques si andamos escasos de imaginación.

  • Cuidar más la salud: Si no estás comiendo adecuadamente o haciendo ejercicio es el momento de cambiar de hábitos. Todo lo que hagas repercutirá en tus hijos. Se acostumbrarán a ver comida sana por casa y querrán imitarte. Dentro de este estilo de vida más saludable programa actividades que impliquen ejercicio físico para el fin de semana, como una excursión al campo.

  • Menos gritos: Sin darnos cuenta, muchas veces nos dejamos llevar por el cansancio y la rutina y se imponen conductas que no nos gustan y nos hacen sentir mal. Los gritos y los castigos son algunas de ellas. Para cambiar esta realidad (tránsito difícil, pues esta forma de hacer las cosas puede tener su origen en nuestra infancia) apúntate a un curso de disciplina positiva. Realmente el cambio de perspectiva puede ayudar mucho.

 

Para los niños

  • Compartir más: Tanto en casa como en el cole, en el parque… Cuando los niños ya pueden entender el concepto de compartir, podemos animarles a hacerlo porque es algo que les hará felices a ellos y también al niño que recibe. ¿Qué mejor propósito para el nuevo año?

  • Nuevos retos: Si tenemos un niños mayorcito podemos encargarle una tarea exclusiva para él de la que se tendrá que responsabilizar, por ejemplo regar las plantas. Con los niños más pequeñitos puede ser un logro como aprender a usar el váter o dejar atrás el chupete.

  • El suyo propio: Explícale con palabras fáciles qué es un buen propósito y deja que sea él el que elija qué quiere cambiar para mejorar su vida y la de los demás.

 

No os olvidéis de apuntar los buenos deseos de toda la familia y guardar la lista en un lugar seguro. A finales de 2019 tocará repasar si hemos cumplido o no nuestros propósitos y preparar los del año siguiente.  

 

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Embarazada en Navidad, ¿qué precauciones tomar?

Escucha a tu cuerpo

Esa cena con los amigos que te hace tanta ilusión, salir a ver la iluminación de las calles… Durante el embarazo, podemos sentirnos pletóricas y llenas de energía. Por supuesto, no hay ninguna contraindicación para hacer vida social, pero sí hay que escuchar las señales que nos manda nuestro cuerpo: muchas horas de pie pueden darnos dolor de espalda o, incluso, notar pinchazos en la barriga o tirantez. Lo mejor es atender las señales de cansancio o malestar que puede estar mandándonos el bebé y darle el descanso que necesita.

 

Cuidado con los atracones

La mayoría de las celebraciones navideñas transcurren alrededor de la mesa y, claro, se supone que las embarazadas tienen excusa para comer de más. No pasa nada por darnos algún capricho, pero hay que tener en cuenta que la Navidad dura quince días y si nos pasamos todos los días el aumento de peso puede ser excesivo, algo que no favorece a nuestro bebé. Y no solo por el peso, sino también porque las molestias estomacales son muy frecuentes durante el embarazo, sobre todo al final, cuando el útero comprime al estómago y el intestino y puede producir digestiones más lentas y pesadas, ardores o reflujo .

 

Alimentos y bebidas prohibidas

Aunque nos relajemos durante las fiestas, no hay que perder de vista que los alimentos prohibidos siguen estándolo, sin excepciones. Los más comunes son

  • Pescado y carne crudos.

  • Pescado marinado, ahumado o en vinagre, en salmuera…

  • Quesos no pasteurizados.

  • Atún y pez espada.

  • Embutidos (si no hemos pasado la toxoplasmosis).

 

Por supuesto, debido a las consecuencias negativas del consumo de alcohol durante el embarazo, las bebidas alcohólicas también entran en la categoría de prohibidos. Como no se sabe cuál es la dosis segura, mejor evitarlo por completo.

 

La ropa

La ropa de embarazada tipo “saco de patatas” pasó a la historia y hoy en día se puede encontrar ropa de fiesta preciosa que destaque tus nuevas curvas. Las camisas de escote amplio resaltarán tus formas, los vestidos corte imperio disimularán la barriga, vestidos estrechos elásticos para las más atrevidas… Sea cual sea tu estilo, lo único importante es que estés cómoda y que no haya ninguna prenda que comprima la barriga. Los tacones altos mejor dejarlos en casa estas navidades, los zapatos bajos o de tacón medio son más adecuados para prevenir caídas y también para favorecer la circulación de la sangre en las piernas.

 

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CONSEJOS PARA TENER UN HOGAR AMPLIO, CÁLIDO Y BONITO CON LA LLEGADA DEL BEBÉ.

La llegada de un bebé en pleno invierno nos invita a quedarnos en casa, pasar largas horas de sofá, biberones y manta y, por supuesto, recibir la visita de amigos y familiares. Será el momento perfecto para enseñar lo bonita y acogedora que es nuestra casa. Si estás a punto de tener un bebé y estás pensando en hacer una reforma de piso, este post es para ti.

Que viene el bebé.

Si nuestro gran regalo este año nuevo es un bebé y estamos pensando en reformar el piso, habrá que tener en cuenta al nuevo miembro de la familia en nuestros planes. ¿Va a dormir con nosotros, en su habitación o con el hermano mayor? Preparar su habitación nos hará vivir estas fechas tan especiales con una mayor ilusión. Si vas a pintar las paredes, hazlo al menos un mes de antelación a la llegada del pequeño y mantén la estancia bien ventilada durante, al menos, una semana. La colocación de papeles pintados o vinilos es otra gran opción para decorar una habitación infantil, aunque recuerda, no sobrecargues la estancia con demasiados elementos o colores muy fuertes, los colores cálidos son los que proporcionarían tranquilidad al recién nacido. Muebles de madera natural y, si existe la opción, suelo de parqué o tarima, darán al dormitorio del pequeño, que llega en invierno, un extra de calidez.

 

Las paredes

Solo con cambiar el color de las paredes del salón ya le estamos dando un aspecto renovado. Los colores cálidos nos servirán para que nuestras estancias sean más acogedoras, aunque también podemos darle un toque diferente con fotografías u otros elementos decorativos. ¿Es hora de cambiar las cortinas? Busca unas que aporten contraste con el resto de los materiales de la habitación.

 

La iluminación: uno de los elementos más sutiles y que sirven para crear ambientes.

Una luz adecuada favorece el descanso, el trabajo y el bienestar en cada una de las habitaciones. Por supuesto, la luz natural será el que aporte mayores ventajas, no solo por el ahorro, sino también porque nos aporta energía y vitalidad. La clave es aprovechar cualquier espacio de la casa que nos permita instalar tragaluces o ventanas que maximicen la entrada del sol en nuestro hogar. Por supuesto, si estamos aprovechando parar preparar la habitación del nuevo miembro de la familia, sería ideal que contara con la iluminación natural de su habitación (siempre ventanas seguras que no pueda abrir cuando sea capaz de ponerse de pie).

 

¿Falta de espacio?

Se acercan las grandes reuniones con amigos y familiares y la gran pregunta, ¿dónde metemos a tanta gente? Si sueñas con un comedor o una cocina más grande, habla con un experto a ver si existe la posibilidad de eliminar algún tabique que nos permita crear un espacio diáfano. Una gran mesa de comedor no es lo más eficiente si somos pocos en casa. Mejor una mesa que nos venga bien para todo el año y, para esos días, recurrir a alquilar o pedir a alguien una mesa extra. Ese nuevo espacio nos servirá para crear una zona del bebé, que podemos delimitar colocando un área de baldosas de vinilo de fácil instalación.

Reyes Magos o Papá Noel, ¿cómo lo celebráis en casa?

A menos que provengamos de una familia multicultural, seguramente en los recuerdos navideños que tengamos de nuestra infancia los Reyes Magos ocupen un lugar especial. Es el momento álgido de las fiestas. Nuestros padres llevaban meses diciéndonos “eso se lo pides a los reyes”, luego la ilusión de preparar la carta (y si se la podías entregar en persona a uno de ellos o a sus pajes mejor que mejor), y después esperar con ansia que llegara el día 5 de enero para disfrutar con la cabalgata y vivir ese momento único en el que salir corriendo, encontrarte con todos tus juguetes y gritar: “¡Han venido los reyes!”. Muchas familias quieren que sus hijos tengan también ese recuerdo tan bonito de la infancia y por eso mantienen la tradición de esperar a los reyes (aunque sean un poco tardones).

 

Ese abuelito barbudo

Sin embargo, en la mayor parte de países no son los reyes magos los que reparten juguetes, sino ese abuelito vestido de rojo que conocemos como Santa Claus o aquí como Papá Noel, que viene imponiéndose con fuerza en nuestras navidades año tras año desplazando poco a poco a los tradicionales reyes cristianos. Entre otros motivos, porque la industria cultural viene sobre todo de los países anglosajones. En las películas que estrenan en el cine o la mayoría de los dibujos que ven nuestros hijos en televisión se habla de Papá Noel, sus renos y cómo se meten por la chimenea para dejar los regalos. Cada vez vemos más “Papá Noeles” recogiendo las cartas de los niños en los centros comerciales o las visitas a los colegios y, claro, los niños se apuntan a la moda (abrazan con alegría todo lo que signifique diversión y regalos) y también escriben su carta al abuelito barbudo.

 

Ventajas y desventajas

Lo cierto es que la tradición anglosajona de hacer regalos el Día de Navidad (o sea el 25 de diciembre) está ganando cada vez más adeptos, sobre todo porque a efectos prácticos resulta cómodo. Los niños pueden disfrutar de sus nuevos juguetes todas las navidades y no solo el último día. Además, nos ahorramos las compras de última hora con las calles atestadas de gente y podemos aprovechar ofertas como el “black friday”, diseñadas específicamente para adelantar las compras navideñas. Para algunas familias los Reyes son sagrados (y no tiene que haber un componente religioso, sino también de tradiciones familiares) y explican a los niños claramente que los regalos en nuestra familia viajan en camello. Otras hacen un fifty-fifty: reparten los juguetes entre Nochebuena y Reyes o ponen un detallito en una fecha y el regalo principal en otra. En realidad, para los niños no cambia mucho la cosa. Ellos van a estar encantados de recibir regalos en una fecha, en la otra o en las dos. De hecho, así tienen más opciones cuando digan “¡me lo pido!” cada vez que vean un anuncio en la tele o un catálogo de juguetes. El debate es más acerca de las tradiciones que queremos conservar y trasmitir a nuestra familia.

 

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“Secuestrar” los regalos de Navidad, ¿es una buena idea?

Niños “hiperregalados”

Llegan las Navidades y cuando hay niños de por medio se vive con especial ilusión. Uno de los momentos más bonitos es ver cómo sus caras se llenan de felicidad al abrir sus regalos y la satisfacción ver que hemos acertado con nuestra elección. En muchas familias se da el caso de que hay pocos niños y entre regalos de tíos, abuelos y padres, podemos encontrarnos con una auténtica avalancha de juguetes difícil de gestionar por los niños. De hecho, algunos expertos hablan del “síndrome del niño hiperregalado”, que provoca que los niños pierdan la ilusión y se vuelvan “caprichosos, egoístas y consumistas”.

 

La regla de los cuatro regalos

Para evitar estas consecuencias negativas, se habla de la regla de los cuatro regalos para poner un poco de cordura en el tema de los excesos navideños. La regla sería:

 

  1. Algo de ponerse (ropa, zapatos…).

  2. Algo para leer

  3. Algo que deseen

  4. Algo que necesiten

 

También es buena idea regalar experiencias, como una función de teatro, una visita a un parque temático… Si ya sabemos qué familiares van a hacerles regalos, podemos pedirles de antemano algunos de los puntos anteriores. Con los niños, a la hora de escribir la carta a los Reyes Magos, también podemos trabajar la moderación explicándoles que hay muchos niños en el mundo y que os reyes no pueden traerle tantas cosas a todos.

 

Dosificar los regalos

Frente a esta realidad, en muchas familias se opta por “secuestrar” una parte de los regalos, guardarlos fuera del alcance de los niños y entregárselos a lo largo del año. Una de las ventajas de esta decisión es que los peques pueden recibir juguetes no solo en Navidad o su cumpleaños, sino en cualquier momento. Además, estos regalos guardados nos pueden servir para premiarle por algún logro o, por ejemplo, entretenerlo si tiene que pasar unos días en casa por estar enfermo. Los papás también podemos ver cuándo le ha sacado todo el partido posible a un juguete antes de sacar el siguiente. Entre las desventajas, la más importante son problemas familiares, ya que ellos compran el regalo con ilusión y quieren ver la cara del niño al abrirlo. Pueden no entender que ese presente que han comprado con tanto cariño se tenga que quedar en el armario. Si aún así, no hemos podido sortear la avalancha de juguetes podemos intentar fomentar el valor de la solidaridad sugiriendo que done uno de sus presentes a un niño que no haya recibido ninguno. Aunque se niegue (no debemos obligarle), le habremos hecho reflexionar sobre el tema.

 

 

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Juguetes de madera, ¿en qué les benefician?

Llega la Navidad y nos ponemos en modo busca y captura de regalos tecnológicos o el último juguete de moda. Sin embargo, lo que nunca puede faltar en la lista de regalos de nuestro peque es un humilde juguete de madera. No tienen luces ni botones, pero los niños se benefician del juego con ellos más que de los fabricados con otros materiales. De hecho, en las metodologías más respetuosas con la educación de los más pequeños como Montessori, los juguetes de este material son imprescindibles.

 

Son atemporales

Es curioso ver cómo los niños nativos tecnológicos pueden disfrutar exactamente como antes lo hicieron sus abuelos con un cochecito o algún animal de madera. Lo bueno de que no tengan ni luces ni sonidos es que los niños tienen que utilizar su imaginación. No se trata de “darle aquí a ver que hace” porque el juguete no hace casi nada, son ellos los que tienen que convertirlo en lo que quieran según donde les lleve el juego. Además, la madera es un material mucho más resistente que, por ejemplo, el plástico. Aunque puedan ser un poco más caros a la larga estamos ahorrando porque les durarán mucho más tiempo.

 

Son elementos naturales

Ya se sabe que, durante la primera infancia, los niños tienen que estar en contacto con el mayor número de materiales posible para ir aprendiendo, a través del sentido del tacto, la gran variedad que hay en el mundo. Aunque en el mercado abundan los juguetes de plástico con vivos colores, hay que reconocer que los de madera tienen un encanto especial. Su textura es diferente, huelen diferente y, además, suelen pesar más, por lo que los pequeños tendrán que desarrollar la motricidad fina para manipularlos. En cuando sean capaces de entenderlo, podemos explicarles que ese juguete tan bonito está hecho de la madera que viene de los árboles y que, por tanto, hay que cuidar mucho la naturaleza que nos regala cosas tan divertidas.

 

Bien elegidos, son más seguros

Frente a la fragilidad de otros materiales, la resistencia de la madera es una de sus grandes ventajas. Además, no suelen contener piezas pequeñas que puedan desprenderse ya sea porque los niños las arranquen o porque el juguete se dañe tras algún golpe. Eso si, hay que buscar que sean de la máxima calidad porque, si la madera no es buena, podría astillarse y también hay que asegurarnos de que las pinturas o barnices que lleven no sean tóxicos, ya que es bastante probable que los peques se los lleven a la boca, los muerdan…

 

¿Cuál elegir?

La peonza, el yo-yó, coches de madera, balancines, cuerdas de saltar… forman parte del catálogo de juguetes de madera de toda la vida. Ahora también es común encontrar en algunas jugueterías o librerías infantiles algunos elementos de las pedagogías Waldorf o Montessori que se han popularizado, como el famoso arco iris apilado, puzzles encajables, el árbol musical… Estas navidades, que no se olviden los reyes de estos juguetes tradicionales.

 

 

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